sábado, 19 de agosto de 2017

Paso del shemá (XXXII)




«Bien, hermanos, sigo para terminar en breve.
En primer lugar habéis recibido el anuncio del kerigma, que os ha sido dado durante las catequesis. Después os hemos incorporado en un régimen de pequeña comunidad para conocer el lenguaje bíblico, porque si queréis conocer lo que Dios ha dicho, es preciso que sepáis como habla Dios. ¿Qué muchos no quieren preparar? ¡Qué me importa! ¡Peor para ellos! El Señor suscita siempre en la comunidad algún hermano que prepara por los demás. Este lenguaje bíblico nos prepara, nos hace conocer como ha hablado Dios.
Dios ha empleado un lenguaje que es lo que se llama un lenguaje histórico. Nosotros estamos habituados a un lenguaje racional y no a un lenguaje histórico, a un lenguaje de ideas, filosófico. Estamos habituados a un lenguaje moral, racional. Por eso no comprendemos que es un lenguaje histórico y por eso hemos necesitado dos años, por medio de palabras como agua, árbol, etc., para comenzar a descubrir un poco este lenguaje, la palabra de Dios. Por esto durante dos años habéis estado a la escucha de la palabra de Dios, que tiene un poder salvífico. Es curioso comprobar, por ejemplo, que muchos curas no creen que la palabra de Dios en sí misma tenga este poder. No lo creemos.»
Bien por los sacerdotes que no se dejan embaucar por cantos de sirena y no confunden los Sacramentos con lo que no lo es.
«El catecumenado necesita tener abierto el oído. Necesita descubrir el poder de la palabra de Dios, que la palabra de Dios es una palabra que ilumina tu realidad. Vosotros lo habéis experimentado tantas veces. Habéis comprobado que la palabra os ha ayudado, habéis entrado en la celebración destruidos y habéis salido con una gran paz, porque la palabra tiene un poder exorcizante que ilumina lo profundo del hombre. Pero no ha sido suficiente sólo con la palabra, la Eucaristía, etc., sino que ha sido necesario que en la comunidad comenzasen a darse los litigios, problemas, desastres, etc.»
Incoherencias marca de la kasa, porque quien será el guapo que salga con gran paz interior de un tugurio en el que todo lo que encuentra son litigios, problemas, desastres, etc.
«Me sucedió en Roma, que hubo una comunidad de 60 hermanos que llevaba dos años sin crisis… “¡Uh! ¿Qué es lo que va mal?” “¡Cómo es posible que viváis durante 2 años, 60 personas y…!” “Nada. Aquí no falta nadie a las celebraciones. Las preparaciones hasta las 3 o 3 ½ de la mañana…” ¡Claro, ahora tienen crisis! ¡Ahora les está sucediendo…! Es mejor tenerla antes, de lo contrario más adelante será más grande… ¡y mucho peor!
Pensad una cosa. A través de toda la experiencia hemos aprendido una cosa que la gente no entiende: lo más importante del pre-catecumenado son las crisis. Tal vez tengáis que esperar mucho tiempo antes de poder entrar en crisis, tal vez tengáis un responsable neurótico que no puede soportar que su comunidad tenga crisis, o un sacerdote… ¿no queréis que haya crisis? Bien, estáis destruyendo el catecumenado, porque según nosotros es todo lo contrario…»
No falla, siempre que hay que apuntar a alguien como causante de hacer las cosas mal y destruir la obra de diosito, se apunta a los sacerdotes. Puro amor kikil a la Iglesia, sin duda.
«Las crisis de cada uno de vosotros son fundamentales, porque cada crisis superada significa un paso adelante.
Unas veces se entra en crisis porque se odia al otro. Otras veces se entra en crisis porque se piensa que no se avanza. Otras veces porque no se siente nada. Otras veces por lo que sea. Cada crisis significa que tú crees que el cristianismo es un sentimiento, crees ser cristiano. ¿Veis? Cada crisis que llega es una mentira que cae.»
Va a ser que mentira es lo que cuenta el que carece de espalda. Tal vez la crisis más gorda en la comunidad se produjo cuando nos fusionaron con otra; durante meses nos habíamos estado metiendo con esos amadísismos hermanos que, de improviso, eran parte de la comunidad. Hubo malos rollos a montón. Otra crisis fue tras los segundos, por todos los que fueron dañados. Otra se produjo en la elección, y su origen estuvo en los chismes que circulaban, como casi siempre.
«Estamos completamente alienados, totalmente fuera de la realidad, tan alienados con el trabajo; no nos damos cuenta de lo que es nuestra realidad profunda.
Dios podría dejarte en tu alienación si no te llamase a ser cristiano. Pero si te llama a colaborar con Él para salvar a la humanidad, eso no sucederá. Por eso es mejor que te vayas. Son muchos los que se escandalizan, pero fíjate: tú estabas tan alienado que no era posible hacer nada contigo y por eso Dios debe ponerte en tu realidad, pero claro, conocer tu realidad es duro. Te espera un golpe terrible: ¿Por qué te has pasado la vida mintiéndote a ti mismo? Y a todos los demás y tú no puedes ser catequista engañando a la gente. ¡Ah! ¿Tú crees que Dios te ha elegido y que puedes ser un mentiroso? Dios tiene que transformar tu vida.
Esto es el catecumenado: tu vida y la palabra que la va iluminando. Por esto, una vez que entras en crisis es precisamente en ese tiempo cuando la palabra resulta crucial porque es precisamente la que ha ayudado a superar ciertas crisis (incluso si pensáis que no os dice nada), y lo primero que tienes que descubrir es que tienes poca fe y entonces llega el primer escrutinio del paso al catecumenado, la primera puerta que se abre. Inmediatamente después hemos dejado el lenguaje bíblico y hemos comenzado a estudiar la historia de la salvación por etapas, y hemos preguntado si asistían todos. Espero que las catequesis en la comunidad las den todos los hermanos, que todos hablen. Durante este tiempo es fundamental la participación de todos. Pero lo más importante no es que los temas se expongan bien o mal. Habrá gente que hablará muy bien y gente que hablará muy mal.
El responsable no se tienen que preocupar de que los temas se presenten muy bien, porque ese no es el problema. No se trata de exponer con perfección teológica y científica lo que Dios ha dicho por medio de los profetas. ¡No! Es suficiente que el equipo que haya preparado con simplicidad y dé su propia experiencia. ¿Es muy pobre? ¡Mejor! “¡Pero es que no han preparado!” ¿Y crees que si se lo dices tú prepararían mejor? ¡Que no estamos en el ejército! Tienen pocas luces y han preparado poco. Es inútil exigir a la gente.
Durante el precatecumentado nosotros no hemos entrado en vuestra vida
Pero a partir de ahora ellos van a disponer cómo tenéis que vivir, si tenéis suficientes hijos o no habéis alcanzado el cupo dispuesto por ellos, cómo tenéis que vestir e incluso si el apodo que os puso vuestro padrino es aceptable o si has de usar tu nombre de pila.
«Aquí puede venir un ateo o cualquier otro. Durante este tiempo nosotros no hemos dicho nunca nada acerca del sexo, el trabajo… uno tiene una amiga, otro roba, otro asesinó o dejó de asesinar… ¡nada! No nos hemos metido para nada en vuestra vida. ¡Y en Roma hay de todo!»
¡Qué edificante pensar que sean conscientes de que uno tiene una amiga, el otro roba y el demás allá asesinó o dejó de asesinar y a todos ellos les han dicho que todos los sábados vayan a comulgar en la pequeña comunidad! Ciertamente cualquier parecido con el catolicismo es mera coincidencia.
«¡Hay una magnífica proliferación de todo lo que queráis durante este tiempo! Os hemos dicho sólo una cosa: venid a escuchar la palabra de Dios una vez a la semana y celebrar la Eucaristía. Alguno ha seguido haciendo lo que quería: el que era de Acción Católica ha seguido siéndolo, el que era de la Misa diaria también, etc.»
En suma, que eso de que van en busca de los alejados, nanay.
«En esta convivencia de escrutinio hemos comenzado con la riqueza del trabajo, la riqueza afectiva, la riqueza del dinero. Qué relaciones tenemos con el trabajo, con los afectos, con el dinero.
Aquí ya comenzamos a tener problemas. En muchas convivencias la gente se rebela y no entiende lo de vender los bienes y piensa que tiene que dar una limosna… no entiende. Pero os digo una cosa: no estábamos de acuerdo, hermanos, en que la comunidad tiene que ser “sacramento de Jesucristo” y que es la futura humanidad?»
Ahí queda eso: se inventa un nuevo sacramento porque le peta y dispone cómo ha de ser la humanidad futura.

¿Ves al panda?

jueves, 17 de agosto de 2017

Falacia de la visión ultra-sideral del Camino




Insisto mucho en este tema y aun así me parece que toda insistencia es poca. Porque es un total despropósito la idolatría que manifiestan algunos catecúmenos hacia el iniciador de un movimiento tan claramente mejorable, en virtud de la cual le consideran capacitado para conocer el interior de cualquier persona.

En esta ocasión, traigo un "hecho concreto" depositado en el blog por un catecúmeno.

Para situar los hechos en su contexto histórico, se dice, se cuenta, se comenta en las comunidades que una vez Kiko se fue a vivir en la cocina de la señora que limpiaba y cocinaba en la casa de sus padres. Señora fantasma sin nombre, sin edad, sin procedencia conocida, pero se dice, se cuenta, se comenta que con un marido alcohólico y violento que lo rompía todo una y otra vez, pero sin destrozar nunca permanentemente las cosas, para tener con qué desfogarse la siguiente vez.

Jamás se ha dicho, contado o comentado que la señora sin nombre, edad ni procedencia entrase en el Camino, al contrario, se sabe que Kiko se metió en su cocina antes que el CNC existiese, y para cuando se fue a la chabola de Palomeras, la señora sin nombre, edad ni procedencia y su marido ya habían desaparecido de la historia, sin que nadie haya vuelto a interesarse por ellos, no sea que le quitasen protagonismo al iniciador, o que desmintiesen lo que sobre ellos se cuenta. A saber.

El caso es que jamás se ha dicho, comentado ni contado que la señora desconocida abandonase a su alcohólico marido. Y divorciarse, en la España de mediados del siglo XX, lo veo muy improbable.

Y tampoco sé que los catecúmenos hayan mostrado nunca interés por averiguar cuanto tiempo duró aquella visita de Kiko a la cocina de la señora sin nombre, edad ni procedencia. Sólo se dice, se cuenta, se comenta que pese a vivir pobremente (el alcoholizado marido no  estaba en condiciones de trabajar), disponían de línea telefónica, línea que la buena señora sin nombre usaban prolijamente para pedir ayuda al pintor novel hijo de sus señores. Y no sólo prolijamente, sino que se dice, se cuenta, se comenta que lo hacía a cualquier hora del día o de la noche… Dato concretísimo no verificado del que nadie duda, porque sería dudar de los dichos del visitante de cocinas. En consecuencia, se deduce que la señora desconocida no estaba interna en la casa de los Gómez de Argüello y que además no acudía a diario a limpiar ni a prepararles la comida, pese a ser su oficio, según los dichos, cuentos y comentarios, el de cocinera, puesto que de haber acudido a dicha casa a diario, no habrían sido precisas tantas llamadas.

Por otra parte, por mucho que llamase a horas intempestivas, según se dice, cuenta y comenta en las comunidades, es indudable que el jovencito Kiko no podía acudir en su socorro a esas horas, puesto que en aquellos tiempos no disponía de coche con chófer, ni de helicçoptero, ni el transporte público entra en barriadas marginales y menos por la noche, ni tampoco los taxis… En suma, que daba igual que la señora sin nombre llamase a la hora que llamase, según se dice, se cuenta, se comenta, porque tendría que esperar a que se hiciera de día para que el jovencito Kiko pintase algún manchón nuevo en un rincón del cuarto, recogiese sus cosas, desayunase (pese a no estar la cocinera preparándole nada) y marchase a la casa de la ausente cocinera.

El caso es que se dice, se cuenta, se comenta que llamaba tantas veces la señora sin nombre que el jovencito Kiko, harto de paseos de un lado para otro, no se sabe si con o sin la guitarra a cuestas, entendió que lo procedente era irse a vivir a la cocina de la cocinera. Y allí se quedó sin que nunca nadie haya dicho, contado, comentado por cuanto tiempo. Así que tanto pudieran ser diez minutos como diez horas.

Y eso fue todo.

De repente la señora sin nombre, edad ni procedencia desaparece, Kiko se mete en una chabola y no vuelve a decirse, comentarse, contarse nada del marido alcohólico, de las llamadas a todas horas, ni del servicio doméstico de la casa de los padres. En resumen, traduciendo la historieta al idioma castellano, lo que al parecer sucedió es que cuando el que pintarrajeaba paredes se fue de la casa de sus padres tras un broncazo, se alojó por una o dos noches en la cocina de la cocinera, hasta que dio con una chabola que se tenía en pie.

Pero de lo que se trata es de que ese fue todo el contacto que se dice, se cuenta, se comenta, Kiko tuvo con una señora sin nombre que convivía con su alcohólico marido sin abandonarle. Pese a lo cual, de tal cúmulo de dichos, dimes y diretes un kikotizado cualquiera no duda en sacarse de la manga la siguiente historieta de visiones ultra-siderales:















Un prodigio total la visión ultra-sideral que confiere la kikotina: sin tan siquiera haber tenido contacto con una situación de abandono marital, sin haber hablado con los implicados, la visión cósmico-gnóstica permite a su poseedor saber lo que pensaría cualquier mujer de cualquier época, cultura y estrato social que abandone a su marido, porque hay que ver que malísimas son todas las mujeres de cualquier época, cultura y estrato social, que por nada se enfurruñan y dejan tirado al marido.

La pera.

No sé por qué no contratan a estos mendas de visión tarótica-mágica para resolver crímenes no resueltos.

martes, 15 de agosto de 2017

Falacia del amor entre los neohermanos




De la falsedad propalada por los caminantes según la cual se da el amor entre los neohermanos, a condición de pagar el peaje de no tener intimidad y contarlo todo, todo y todo en sus reuniones, ya escribió Sepul, como puede consultarse aquí y aquí.

No voy a repetir lo que ya está escrito, sino que retomo el tema para aportar hechos concretos que avalan la inexistencia de ese amor inimitable e inigualable que sólo se da en Kikónides.

No soportaba a mis hermanos, y ahora no puedo estar sin ellos
Hechos acontecidos en este blog; los más recientes han tenido lugar con ocasión de alguien que disfruta matando elefantes, otro alguien que se hizo llamar Mónica y de otro (o no) alguien que se hizo llamar Carol, pero hay muchos más hechos concretos similares a lo largo de toda la historia del blog.

¿Qué hechos son esos? Pues la absoluta ausencia de empatía y de interés por las vivencias de esos prójimos demostradas por los demás (o el mismo) asiduos cuatripodeadores caminantes que no dejan pasar un día sin visitar el blog.

Porque una y otra vez desde que este blog existe ha sucedido que aparecen de la nada neohermanos que se presentan declarando anatema a todo aquel que no se deje avasallar por los kikotistas so pretexto de que todo lo que hagan los kikotistas está bien porque ellos son la prueba de que sus imposiciones mágico-místicas son eficaces, pues casi invariablemente resulta que quienes se presentan repartiendo anatemas aseguran haber sido sanados de todo tipo de lepra espiritual: del odio insano al progenitor, de la esclavitud a algún vicio, de una vida depravada, de la incapacidad para convivir con el otro, de tantas cosas dicen haber sido curados y sanados para siempre que si alguien se lo creyese sería para no dejar pasar la ocasión de preguntar largo y tendido sobre semejantes curaciones tarótico-gnósticas.

Por ejemplo, los participantes que he mencionado han dejado perlas de categoría superior como las siguientes:


«Tuve un encuentro con Dios, que me mostró muy claramente que me quería ahí y en ese momento»


«A mi padre, con quien nunca tuve unas relaciones fáciles, lo recuperé gracias al Camino sanando muchas y viejas heridas»

«Yo personalmente tenia un peso enorme que me ayudaron a ver»

«Mi matrimonio en pie por estar en el camino»

«Los escrutinios son para el que se sienta llamado al camino y quiera que su vida sea plenamente conforme al evangelio
»

Ha reconstruido nuestra relación
Ahí queda eso: encuentros siderales, sanaciones, liberaciones místicas, conversiones, reconstrucciones, curaciones... 

Pero no hay un solo cuatripodeador que se las crea. Ni tan siquiera ellos las toman en serio, porque saben que son parte del guion que todo kikotizado debe repetir en la pantomima de las vanidades kikiles.

Por eso ni un solo neohermano, ni una sola vez, ha mostrado el menor interés por todas esas sanaciones mágicas que otro neohermano ha tenido a bien relatar en este blog. Constatarlo es sencillo, sólo hay que buscar las apariciones de Mónica, de Carol, del que caza elefentes y de tantos otros que han pasado por aquí con el mismo papel y el mismo guion, a intentar callar bocas con el pretexto de que si a ellos les ha ido bien, los demás que se fastidien, que nadie tiene derecho a quejarse mientras a ellos la cosa les funcione.

Porque una de dos, o ningún amorosísimo neohermano se ha creído esos cuentos de sirenas y por eso no han hecho ni caso o bien es que el kakareado amor entre los hermanos es una trola más.

Que cada quien escoja la opción que prefiera.

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